martes, 29 de septiembre de 2015

El amor en el tercer milenio (parte 1)

Hace unos meses realicé un pequeño trabajo sobre la llamada "ultima revolución sexual",  como se le ha conocido a la práctica del poliamor; en ese entonces hice una revisión de los diferentes tipos de poliamor que sus promotores idearon, a saber:  poliamor jerarquico, poliamor no jerarquico y poliamor anarcorelacional.  la hipotesis que entonces planteé era que: Si bien el poliamor surgía como antitesis del sistema opresivo monogámico este tenía dos deficiencias, la primera a nivel de la  práctica (ejemplificada en la existencia del poliamor jerarquico: en la cual existe una relación romántico-sexual principal y otra u otras  relaciones románticas o sexuales inferiores. )

La deficiencia aquí es un tanto obvia:  si una de las premisas del poliamor era romper la relación de propiedad y poder que se ejercía sobre el otro en una relación monogámica, lo que el poliamor jerarquico hacia era por una parte, romper el compromiso de horizontalidad que promete el poliamor, y por otra ,extender los limites de la propiedad de la relación principal a un número mayor en el mejor de los casos, y en el peor reduciendo el poliamor a una infidelidad consensuada, por lo general del hombre o del "machito queer" en el caso de gays (conocidos como polifakes).

La segunda deficiencia la identifiqué en el  nivel teórico que tenía la propuesta del  "amor anarcorrelacional" ( o al menos yo la identifiqué  en el nivel teórico dado que no conocí casos y esta apenas surge como una aspiración dentro de los promotores del poliamor). Surgida del fracaso del poliamor jerarquico, el amor anarcorrelacional propone no hacer exclusivas las relaciones románticas ni el sexo, aunque puede incorporar tanto una como ambas. De esta manera, para una anarquista relacional, tanto sus relaciones convencionales como sus relaciones íntimas  no van a reducirse a las categorías de "pareja romántica", "sexual" o "romántico-sexual". 

El objetivo del amor anarcorrelacional es claro:  que no se discrimine a nadie, se relacione de manera romántica o  de manera no romántica. De tal forma que, un anarquista relacional no hará exclusivo de sus parejas románticas  el sexo, el compromiso, el afecto físico/sensorial y la intimidad, afectiva o no. Es decir, no privará de todo esto a el resto de relaciones no románticas (como la amistad).

Emergida de la necesidad de romper la verticalidad y la posesión de la monogamia, así como lo relativo al genero y a la sexualidad, parece lógica la propuesta del amor anarcorrelacional.  Aunque a mi me parecia que para convertirse en una auténtica "Revolución sexual" esta tenía que incluir un analisis de las condiciones materiales en las que se dan las relaciones  afectivas y que han caminado de la mano de la monogamia y de la heteronormatividad, por lo  que entonces había que estudiarla también a modo de autocrítica dado el auge del poliamor jerarquico y no jerarquico que presenciamos.

Y esa para mí era la deficiencia: como una Revolución que se jacte de serlo,  la propuesta del amor anarcorrelacional al no considerar las condiciones materiales, no contestaba en qué mundo era posible esta propuesta, y en base a ello, qué tan verdaderamente revolucionaria era.

Si bien es dificil encontrar una respuesta que augure un mundo posible en el que el amor anarcorrelacional fuese una realidad, si es posible conocer las condiciones materiales en que los otros tipos de poliamor están teniendo exito,  sobre todo en las nuevas generaciones. En este punto me encontré con el libro de Byung-Chul Han "La agonía del Eros".

En este libro,  el  autor dice que el  amor se positiva hoy  día "como sexualidad que está sometida, a su vez, al dictado del rendimiento. El sexo es rendimiento y por ello la sensualidad un capital que hay que aumentar. El cuerpo, con el alto valor de exposición que ha adquirido, como nunca en la historia de la humanidad, equivale a una mercancía. El otro es sexualizado como objeto excitante. Entonces, no se puede amar al otro, sólo se le puede consumir. El otro ya no es una persona, pues ha sido fragmentado en objetos sexuales parciales,  no es posible entonces experimentar al otro.

Otro elemento que destaca es el papel de la tecnologia en nuestras forma de relacionarnos, nos dice que a través de los medios digitales intentamos hoy acercar al otro tanto como nos sea posible, destruir la distancia frente a él, para establecer la cercanía. Pero con ello no tenemos nada del otro, sino que más bien lo hacemos desaparecer. Es decir que,  aunque en nuestro tiempo la tecnología produce una eliminación total de la lejanía, ésta, en lugar de producir cercanía, la destruye en sentido estricto. 

 

La libertad simétrica de la que disponemos para decidir sobre nuestras vidas es un burdo espejismo utilitario en un mundo en que cada disidencia paga su precio y en el que amamos atravesadas por el género y sus manifestaciones identitarias, la clase, la raza, el capacitismo, la identidad sexual - See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/10/el-poliamor-is-the-new-black/#sthash.j9ALmGpf.dpu
La libertad simétrica de la que disponemos para decidir sobre nuestras vidas es un burdo espejismo utilitario en un mundo en que cada disidencia paga su precio y en el que amamos atravesadas por el género y sus manifestaciones identitarias, la clase, la raza, el capacitismo, la identidad sexual - See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/10/el-poliamor-is-the-new-black/#sthash.j9ALmGpf.dpuEl amor se positiva hoy como sexualidad, que está sometida, a su vez, al dictado del rendimiento. El sexo es rendimiento. La sensualidad es un capital que hay que aumentar. El cuerpo, con su valor de exposición, equivale e una mercancía. El otro es sexualizado como objeto excitante. No se puede amar al otro despojado de su alteridad, solo se le puede consumir. El otro ya no es una persona, pues ha sido fragmentado en objetos sexuales parciales.
La libertad simétrica de la que disponemos para decidir sobre nuestras vidas es un burdo espejismo utilitario en un mundo en que cada disidencia paga su precio y en el que amamos atravesadas por el género y sus manifestaciones identitarias, la clase, la raza, el capacitismo, la identidad sexual - See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/10/el-poliamor-is-the-new-black/#sthash.j9ALmGpf.dpuf

jueves, 23 de diciembre de 2010

El intelectual

Sartre había considerado al intelectual como "un técnico del saber práctico" que desgarraba la contradicción entre la universalidad del saber y el particularismo de la clase dominante cuyo producto era; de esta manera encarnaba la conciencia infeliz tal como Hegel la definió, y satisfaciendo su conciencia con esta misma mala conciencia, suponía que ésta le permitiría alinearse junto al proletariado. Ahora, Sartre pensaba que era menester superar esta fase: al "intelectual clásico" él oponía el "nuevo intelectual" que niega en sí mismo lo intelectual, para intentar encontrar un nuevo estatuto "popular"; el nuevo intelectual busca fundirse con las masas para hacer triunfar la verdadera universalidad.



BEAUVOIR, Simone de. La ceremonia del adiós.México: Hermes,1986.pág.11.